Los esfuerzos de conservación son fundamentales para proteger la biodiversidad y, sin embargo, favorecen de forma abrumadora a un pequeño subconjunto de especies. Dos estudios recientes muestran un patrón inquietante: la investigación y la financiación en conservación se dirigen de manera desproporcionada a un puñado de vertebrados muy conocidos, dejando a la mayoría de las especies —especialmente a las raras, poco estudiadas o con alto riesgo de extinción— sin la atención que necesitan. Este sesgo no sólo distorsiona nuestra comprensión de la biodiversidad, también limita nuestra capacidad para responder eficazmente a los retos de la conservación.

Un ciclo que se retroalimenta: la investigación impulsa la financiación y la financiación impulsa la investigación
El sesgo en la conservación no existe aislado; la atención investigadora y los recursos financieros están profundamente entrelazados. Cuando la ciencia se centra de forma desproporcionada en ciertas especies, estas ganan visibilidad y aumentan sus probabilidades de recibir financiación. A su vez, las especies que atraen financiación siguen siendo estudiadas, lo que refuerza el ciclo de trato preferente.
Un análisis de Caldwell et al. (2024) sobre más de 17.000 artículos de investigación publicados en cuatro revistas líderes en conservación reveló que el sesgo taxonómico no sólo ha persistido, sino que ha aumentado con el tiempo. Entre 1980 y 2020, el número de estudios de conservación publicados creció 35 veces. Sin embargo, en lugar de diversificar el conjunto de especies estudiadas, la investigación siguió centrándose en un grupo estrecho de vertebrados. Apenas 27 especies —en su mayoría grandes mamíferos— fueron objeto del 8,5 % de todos los artículos, pese a representar sólo el 0,0008 % de las especies conocidas en la Global Biodiversity Information Facility (GBIF).
Este foco de investigación tiene consecuencias directas para la financiación en conservación. Guénard et al. (2025) analizaron casi 14.600 proyectos de conservación a lo largo de 25 años y encontraron que el 82,9 % de la financiación —un total de 1.627 millones de dólares— se asignó a vertebrados. Dentro de esta categoría, mamíferos y aves dominaron, recibiendo entre el 70 % y el 85 % de los recursos disponibles, mientras que los anfibios —pese a ser uno de los grupos de vertebrados más amenazados— recibieron menos del 2,8 % de la financiación. El foco desproporcionado en especies carismáticas y de gran tamaño también es evidente en la asignación de recursos: casi la mitad de los fondos analizados se destinó a apenas 47 especies, en su mayoría grandes mamíferos y tortugas marinas.
Este patrón de refuerzo crea una división nítida en las prioridades de conservación. Para las especies que ya reciben atención —como tigres, lobos y elefantes— siguen fluyendo investigación y fondos. Pero para las especies menos conocidas, en particular anfibios, reptiles, invertebrados y muchas plantas, la falta de estudio significa que les cuesta atraer recursos, y sus necesidades de conservación quedan sin cubrir.
El coste real del sesgo: dejar de lado a las especies más amenazadas
Es habitual suponer que las especies más estudiadas son las que más necesitan protección. Pero la investigación muestra que no es así. Más de la mitad (50,6 %) de las especies más estudiadas en las revistas de conservación están catalogadas como Preocupación menor o no han sido evaluadas nunca por la Lista Roja de la UICN. De manera análoga, más de un tercio de la financiación de conservación por especie (unos 390 millones de dólares) se ha asignado a especies en las categorías de menor riesgo. Es importante señalar, eso sí, que las especies no evaluadas por la Lista Roja también pueden estar amenazadas, y determinar su estado es clave para entender sus necesidades de conservación y evitar que se queden fuera del foco por falta de una evaluación formal.


Mientras tanto, las especies con mayor riesgo de extinción reciben poca o ninguna atención. Sólo el 6,2 % de las 24.422 especies catalogadas como globalmente amenazadas por la UICN en 2018 contaban con proyectos de conservación dedicados. Los anfibios, que representan en torno al 25 % de los vertebrados amenazados, recibieron sólo el 2,5 % de la financiación total. Entre los reptiles, las tortugas y los galápagos acapararon el 91 % de la financiación, mientras que grupos enteros de lagartos y serpientes —muchos de ellos altamente amenazados— quedaron prácticamente ignorados.
Este abandono es especialmente peligroso para las especies que ya son raras o potencialmente perdidas. La acción de conservación depende del conocimiento, y cuando la investigación pasa por alto a estas especies, su riesgo de deslizarse hacia la extinción crece de forma exponencial. Para algunas, cuando la financiación llega, puede ya ser tarde.
Romper el ciclo
En RARElab nos centramos en especies perdidas, raras y poco estudiadas — precisamente las que han quedado al margen de la investigación y la financiación en conservación. Muchas especies perdidas, como anfibios, reptiles y pequeños mamíferos, pertenecen a los grupos que menos atención reciben. Al buscarlas, documentarlas y abogar por ellas activamente, queremos interrumpir el ciclo de autoreforzamiento que sólo prioriza a los animales más carismáticos.
Cómo puedes ayudar
- Apoya iniciativas de investigación y conservación que prioricen a las especies pasadas por alto.
- Defiende cambios de política que aseguren una distribución más equitativa de los fondos.
- Colabora con organizaciones que trabajan por ampliar la conservación más allá de las especies más conocidas.
Para que la conservación sea verdaderamente eficaz, debe reflejar toda la diversidad de la vida en la Tierra — no sólo las especies que acaparan la mayor atención pública. Ampliar el foco no sólo mejorará los resultados para especies individuales, también protegerá ecosistemas enteros que dependen de ellas.
Lecturas adicionales
- Caldwell IR, Hobbs J-PA, Bowen BW, et al. (2024). Global trends and biases in biodiversity conservation research. Cell Reports Sustainability, 1. doi.org/10.1016/j.crsus.2024.100082
- Guénard B, Hughes AC, Lainé C, Cannicci S, Russell BD, Williams GA. (2025). Limited and biased global conservation funding means most threatened species remain unsupported. Proceedings of the National Academy of Sciences, 122:e2412479122. doi.org/10.1073/pnas.2412479122
Si reconocemos y corregimos los sesgos taxonómicos en la conservación, podemos garantizar que todas las especies —no sólo las más famosas— tengan una oportunidad real de sobrevivir. ¡Dona hoy mismo!